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Los bebés que lloran ¿se portan mal?

Cuando mi hijo era bebé, una vecina me dijo que él era muy buenito, porque nunca lo escuchaba llorar.

Cuando llegué a mi casa y le conté a mi marido, me preguntó en tono de broma si la mandé a revisarse los oídos, ya que nuestro bebé por esa época lloraba gran parte del día, producto del reflujo y demás dolores gástricos, sumado a los desórdenes sensoriales. Sigue leyendo Los bebés que lloran ¿se portan mal?

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El pensamiento hiper-visual en el Autismo y su influencia en la comunicación

No todas las personas que estamos dentro del Espectro Autista pensamos en imágenes. Pero es importante hablar específicamente de este tipo de pensamiento, ya que es el más incomprendido, debido a la gran diferencia con la forma de pensamiento generalizada.

Podemos darnos cuenta que un niño que está aprendiendo a comunicarse, tiene pensamiento hiper-visual porque:

*Muestra gran dificultad para comprender conceptos abstractos, pero una gran facilidad para aprender información visual sistematizada (letras, números, nombres de animales, etc).

*Inflexibilidad en la interpretación del lenguaje, con una marcada dificultad para comprender que los pronombres personales varían de sentido según quien lo menciona.

*Memoria visual por encima del promedio.

¿Qué es el pensamiento hiper-visual?

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Que consejos NO dar a padres que sospechan que su hijo tiene AUTISMO

*No minimizar la sospecha: solo un especialista puede evaluar la situación y si el niño no tuviera nada, solo la consulta con alguien entendido en el tema disipará las dudas. En cambio si el niño tuviera una Condición del Espectro Autista, lo mejor es la detección temprana.
*No adjudicar sus problemas para socializar, a su crianza. No hay ningún chico que a los dos años todavía no sepa sentarse por el modo de crianza. Del mismo modo, no hay chicos que a edad de socializar no lo hagan. El humano neurotípico es un ser social, y socializar es parte de su desarrollo.
*Si todavía no habla y por la edad debería hacerlo, nunca sugerir que cada chico tiene su tiempo, lo cual es un mito. Quedarse esperando solo atrasa la posibilidad de empezar a trabajar lo antes posible.
*Es común que se cuestione el diagnóstico, aún cuando los padres lo tengan claro: En el Autismo existe todo un espectro, y dentro de ese espectro las características pueden ser muy diferentes (tienen características en común, pero un profesional o conocedor solo sabe evaluar cada caso), y un gran porcentaje habla, sonríe, inclusive mira a los ojos; aunque con sus particularidades.
*No decir frases como “eso lo hacen todos los chicos”: Los rasgos que caracterizan al Autismo, son rasgo que tal vez, de vez en cuando, tengan otros niños. Pero la diferencia, está en la intensidad. Todos los niños hacen berrinches, pero un niño desregulado sensorialmente puede tener muchas horas diarias de crisis (que, vistas desde afuera podrían ser  tomadas como berrinches). Imaginen a una madre una madre diciendo que a todos los niños les cuesta dormirse, porque el suyo a veces tarda “hasta una hora”, frente a otra madres que por más que dedica muchas horas al día a intentar dormir a su niño, çeste duerme solo 4 horas diarias. Hay que tener mucho cuidado con juzgar las situaciones sin presentarlas con la mismas constancia que los padres.
*Nunca adjudicar su conducta a “un capricho”: A todos los chicos con autismo, desde los que son criados de manera flexible, hasta los que son criados de manera rigurosa, los suelen tratar de caprichosos.
¿No será hora de dejar ese prejuicio de lado, y de ver qué cosas son las que vuelven a ese niño inflexible, para tratar de ayudarlo?
*No sugerirles que el problema por el cual no logran solucionar alguna de las conductas complicadas, es por la falta de estrategias acordes: los padres de chicos con autismo solemos probar miles de estrategias, día y noche, pero hay veces que simplemente lo convencional no funciona, y seguimos en la búsqueda de nuevas opciones.

Cómo SÍ podés ayudar a unos padres que sospechan que su hijo tiene AUTISMO:
*Escucharlos sin juzgar.
*Averiguar sobre profesionales conocedores del tema.
*Buscar Asociaciones o grupos de padres de la zona, que estén en la misma problemática y puedan darles los primeros consejos sobre cuáles serían los pasos a seguir.

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Las máximas de las madres de hijos con alergias alimentarias

1-  Cada alimento apto que descubras, te vas a emocionar más que cuando el hombre descubrió el fuego.

2-Cada vez que tu hijo vaya a un cumpleaños ajeno, vas a tener que cocinarle como si fuera el suyo propio, por lo que lo vas a mandar con una dotación de tuppers con comida super-elaborada. Sigue leyendo Las máximas de las madres de hijos con alergias alimentarias

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¿TRASTORNO o CONDICIÓN del Espectro Autista?

Hay textos que los tengo escritos desde hace unos años, cuando recién comenzaba a obtener respuestas, y esas respuestas hablaban de “trastorno”. Por lo tanto, mis primeros escritos hablan del autismo desde esa definición.

¿Por qué hoy pienso que el autismo es una CONDICIÓN?: Sigue leyendo ¿TRASTORNO o CONDICIÓN del Espectro Autista?

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Autismo, según San Hollywood

Ya podemos olvidarnos de los clásicos test para evaluar Autismo/Asperger: ADOS, M-CHAT… ¡a la basura!

¿Para qué vamos a estar invirtiendo dinero  y tiempo de estudio en capacitaciones, o en ir a profesionales capacitados, si todo el mundo tiene una licenciatura en Autismo, obtenida de las máximas autoridades de la industria televisiva? Todo esto, dicho con MUCHO —nunca está de más aclararlo— sarcasmo.

Aquí tenemos algunos ejemplos de los motivos por los cuales estos licenciados en opinología pueden llegar a desestimar la veracidad de que nosotros, o nuestros hijos, tengamos una condición dentro del espectro autista.

-No saber contar a primera vista, tal como lo hace Rain Man con los escarbadientes caídos. Bueno, para ser justos, eso no es del todo cierto, porque si los palillos caídos llegaran a ser cuatro, creo que podría contarlos a primera vista. Más que esa cantidad no me pidan… Sigue leyendo Autismo, según San Hollywood

El proyecto esposa – Graemme Simsion

el proyecto esposa.jpg Don Tillman es profesor de genética en una universidad, y además es asperger —aunque el autor juegue con la insinuación pero nunca lo defina, seguramente para ahorrarse alguna crítica sobre su modo de reflejarlo, que aunque lo hace muy bien, la crítica nunca falta—.

Don tiene problemas para reconocer emociones propias y ajenas. Por consecuencia, socializar no es lo suyo. Hace años descartó la posibilidad de tener pareja, hasta que una persona cercana lo convence de que podría ser un excelente marido.

Pero, ¿cómo llegar a tener esposa, si apenas logra tener alguna cita exitosa? Antes que nada, él es altamente racional, y piensa que tal vez mediante un sistema un poco más científico —como sería una encuesta meticulosamente pensada con sus correspondientes preguntas-trampa—, podría conseguir una mujer con la cual formar una buena pareja. Por supuesto, en cuestiones de amor, incluso para el más racional, nada puede cuantificarse ni cualificarse, y todo saldrá al revés de lo previsto. Sigue leyendo El proyecto esposa – Graemme Simsion

Las reglas de la crianza con apego… y otros prejuicios

reglas.jpg¿Es posible que criando respetuosamente, causemos traumas a nuestros hijos, por pequeños matices conceptuales? ¿Puede ser que la crianza sea una actividad tan reglada que no permita la más mínima variación?

Soy partidaria de la crianza con apego, y me encanta leer a profesionales que investigan sobre el apego seguro y sus beneficios. Pero hay algo en lo que voy a disentir con quienes conciben la crianza como una actividad de la que solo se sale airosa si se sigue a rajatabla ciertos conceptos: la crianza debe ser —ante todo— un acto de amor y propio razonamiento, no un acto de cumplimiento de acciones, como quien va tachando una lista de supermercado.

No soy entusiasta ni del cuento de papá Noel, ni de las mentiras. Pero nunca se me podría pasar por la cabeza que un niño quedaría traumado por enterarse la verdad sobre el mágico personaje. Los niños crecen, y estoy segura que si recuerdan la navidad como un mal momento, nada tiene que ver lo de papá Noel. Y si lo recuerdan como uno bueno, será por lo compartido en familia; con fantasía o no de por medio.

También se dice que a los hijos hay que elogiarles el esfuerzo y no el resultado, para que sientan que no estamos interesados solo por el éxito. Bien… Tal vez, en el momento en que nos traen ese hermoso dibujo que tanto los emociona, a algunos les salga hacer ese razonamiento y elogiarles el esfuerzo. Pues, a mí no. Yo me entusiasmo a más no poder y lo lleno de elogios, porque prefiero decirle lo que siento en el momento, como me surja, y no creo para nada que pueda causarle ningún trauma, si él que ve lo que le digo es auténtico. No tengo la menor duda de que ellos son más intuitivos de lo que creemos y se dan cuenta cuando sentimos realmente lo que les decimos y nuestra intención. Mi hijo tendrá objetivos exitistas, solo si yo lo crío exigiéndole logros, no si lo felicito por un dibujo.

Muchas madres dudan de su maternidad cuando, por un desliz, cometen uno esos pequeños «errores», y le dicen a su hijo: —¡Qué hermoso dibujo, Juancito! —, y no saben si inmediatamente deben salir corriendo a una psicóloga de turno para que le cure el terrible trauma que le acaban de endosar a su hijo; o cuando se dan cuenta que el año anterior les hicieron el cuento de los regalos de Navidad y ahora leyeron que el niño puede tomarlo como un engaño, y por poco quisieran que vinieran los hombres de negro a borrarle la memoria a su hijo y reparar su horrorosa mentira.

Y no digamos  si la madre que implementa uno de esos métodos es otra. Entonces directamente se puede llegar a hablar del trauma del niño casi como si fuera un niño deprivado….

¡Paremos un poquito la mano! Hay muchas formas de ser buenas madres, y las hubo en todos los tiempos. ¡Sí!, Juraría que incluso antes de que existieran los libros de crianza había buenas madres, y algunas felicitaban a sus hijos por su hermoso dibujo rupestre y otras por la dedicación que le había puesto —aunque, seguro que en esos tiempos, ya alguien también se metía a opinar sobre cómo debían criarlo—.

Podemos dar miles de ejemplos, en los que tomamos literalmente cada concepto y terminamos siendo más Gonzaliztas que González. Pero creo que la respuesta de la crianza respetuosa es mucho más simple que eso. Creo que la respuesta sobre cómo criar respetuosamente a nuestros hijos, tiene que ver con la intención que tienen nuestras acciones. Eso es lo que los formará como personas, y lo que recordarán con alegría o con dolor.

Aclaro: No es un crítica a la crianza con apego —ya que yo misma la implemento—, sino de los prejuicios que las propias madres terminamos formando en base conceptos, tomándolos como si estos fueran leyes inquebrantables.

Ahora me voy a decirle a mi hijo —por enésima vez en el día— que es el nene más lindo del mundo. Dudo que por eso crezca creyendo que lo superficial y lo estético es lo más importante. Él va a saber que para una mamá, su hijo siempre va a ser el más hermoso del universo, y que cuando se lo digo, es porque así lo siento.

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¡LOS AUTORES DESCONOCIDOS TAMBIÉN TENEMOS DERECHOS!

Quienes me leen, saben quién soy, al menos, como autora.

Saben que escribo sobre maternidad, sobre Asperger y Autismo, y sobre Alergias Alimentarias. Es decir, sobre los temas que me tocan de cerca.

También habrán notado que de mi página no saco ningún provecho económico promocionando ni recomendando ningún producto. No podría mezclar un relato en primera persona sobre crisis sensoriales destinado a  que los padres comprendan lo que viven sus hijos, con un ofrecimiento de «pañales colitas felices».

Intento dar lo mejor de mí —me salga como me salga—, y con que sea leído y retribuido tal cual salió, es decir en palabras, me contento.

También colaboro con otros medios y soy feliz de hacerlo. No puedo ser objetiva con mis textos, yo los parí. Así que el verlos reproducirse, crecer y viajar por el mundo, me llena el corazón. Solo pido una cosa a cambio: que se los reconozca como míos. Parece algo obvio, ¿no? Pero evidentemente no lo es.

Evidentemente, los autores desconocidos carecemos de derechos. Cualquiera puede copiar y pegar nuestros textos sin mencionar a su autor o la fuente de donde lo extrajo. Parece que son las reglas del juego: el mismo medio que nos da voz, nos la ultraja.

Pero, peor aún, es cuando en medios importantes, editoriales de diarios reconocidos, publican a nivel nacional un texto de un autor desconocido, y lo despojan de su única ganancia: el reconocimiento.

Hace unos días descubrí que el diario «El Tiempo de Ecuador» en su revista «La Pluma» publicó como nota principal del día de la madre, un texto mío. Evidentemente el texto les gustó mucho, lo cual me llenaría de orgullo, salvo por el hecho de que no mencionaron en toda la edición a quién pertenece el texto.

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Mi texto en la Revista “La Pluma” del 22/03/16, página 15. Para comprobarlo, ingresar aquí.

No es la primera vez que me pasa, pero este fue el más burdo robo de algo tan mío, como son mis relatos, que he tenido.

Es muy fácil llegar a mí a través de mis textos: con solo poner una estrofa en un buscador, puede accederse a mi página o a otras que me mencionan. Ese no es un proceso que las editoriales vayan a desconocer, así como el hecho de que todos los autores —por más desconocidos que seamos— tenemos derechos, y así y todo eligen abusar de ellos.

Si me leíste hasta acá y querés apoyarme en este reclamo, te invito a que twittees esta nota etiquetando tanto al diario como a la responsable editora de la revista: @eltiempocuenca  @Margaritatoral , o al menos la compartas.

¡Gracias por leerme y por su apoyo!

Analia Infante

El Molde

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Luxor

Cuando era chiquita me metieron dentro de un molde de “niña corriente”. No era de mi talle y me quedaba incómodo, pero me dijeron que ya aprendería a usarlo y me acostumbraría a él.

Pasaron los años,  el molde me comprimía y no me dejaba respirar. Yo insistía en que me hacía sentir mal. Me llevaron a especialistas en especialidades y a profesionales en profesiones: todos me examinaron, me pusieron cables para ver si algo andaba mal, y por unanimidad llegaron a la conclusión de que lo mío era sólo un «llamado de atención».

Entonces fue cuando aprendí a ahogarme silenciosamente.

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