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Analia: Madre atípica y neurodiversa. Activista y escribidora.

Cómo ser madres asperger y criar a un hijo en el espectro autista, sin morir en el intento

¿Sos mamá, sos asperger, tenés un hijo también dentro del espectro y sentís deseos de meter a todo el mundo en un gran campo de painball y entrar a repartir bolas de pintura a troche y moche? Entonces, esta nota es para vos, para ayudarte a no perder los estribos.

Todas las madres deben lidiar con las opiniones externas, con que todos se crean profesionales en saber cómo deben criar a su hijo, cuánto deben abrigarlo, cómo deben dormirlo, y hasta de qué color deben vestirlo. Pero cuando la mamá no entra en ningún molde de los catalogados como «típicos», y tampoco su hijo —ese niño al que se supone que ella debe enseñar a ser como los demás… ¡menudo mérito!— entonces no solo lidiará con las clásicas opiniones de las abuelitas y del que «pasaba, vi luz, y entré a opinar», sino que además ellas deberán dejar de lado sus particularidades, para así lograr que sus hijos hagan lo mismo. «Mira hijo, ¡qué normal que soy!, ¡y solo me ha costado desarmarme por completo, tirar las piezas que sobraban, y re-armar esta parte de mí, que ya no se parece a mí!».

No, la verdad que es imposible desarmarse a volverse a armar según las exigencias de la sociedad, pero a veces pareciera que ese es el objetivo; como en estos ejemplos que voy a abordar sobre las dificultades que enfrentas a diario  respecto a la crianza de tu hijo… digamos «Juancito», y a los cuales intentaremos encontrar solución —okey, si llegaste hasta aquí y seguís pensando que la nota va enserio, te recomiendo que la empieces a tomar con humor. Sigue leyendo Cómo ser madres asperger y criar a un hijo en el espectro autista, sin morir en el intento

La maternidad y la falta de apoyos

Luego de tener a mi hijo, entré en el estado de depresión más solitario que pasé en mi vida. No estoy segura de si duró meses o años —me inclino más por lo segundo— ya que, en ese estado, el tiempo se desdibujaba y se extendía, pareciendo interminable.

No fue una depresión post parto causada por las hormonas —que también hicieron lo suyo—, sino que fue la consecuencia directa de tener a un bebé que desde que nació manifestaba muchos síntomas de una enfermedad que —si bien para el resto parecía ser invisible—, para nosotros era asoladora. Sigue leyendo La maternidad y la falta de apoyos

Educar para la diversidad

Estos días me preguntaron sobre cómo se podía abordar con los hijos el tema de su diversidad neurológica, en el momento en que otros niños empiezan a hacer comentarios al respecto. Debe haber estrategias terapéuticas para abordar este tema —de las cuales no estoy en conocimiento, ya que mi niño aún no se hace esas preguntas—, pero más allá de cómo enfrentemos este tema puntual, creo que ninguna estrategia funciona si, en lo cotidiano, no educamos para la diversidad. Sigue leyendo Educar para la diversidad

Típica familia atípica

Mi familia es la típica familia atípica,
de esas que bordean la línea de la normalidad,
sin diferenciar un carril del otro.
Somos ruidosos e inoportunos,
nos reímos de lo que otros entristecería,
y nos entristece lo que a otros divertiría.
En reuniones de adultos,
nos presentamos con y como niños,
aunque de niños, fuimos casi adultos.
Mal aprendimos lo que nos mal enseñaron,
y bien aprendimos lo que bien soñamos.
Nos gusta el sarcasmo e importunar
antes que aceptar lo que nos incomoda de los otros.
Sensibles, insensibles,
sutiles, torpes,
cuerdos, locos,
felices y superados;
contradictorios.
Mi familia es la típica familia atípica,
más de lo que parece
y menos de lo que la vida se merece.

Fuente y autoría: Maternidad Atipica – Por Analia Infante.
La bella imagen es creación de Leandro Lamas – Pintura.

Esta jodida sociedad discapacitada

 

Cuando tu hijo recibe un diagnóstico de los catalogados como «discapacidad», inmediatamente comprendés que tendrás todo un camino por recorrer, y que este va a estar influenciado por ese diagnóstico; pero sabés que por tu hijo cualquier esfuerzo vale la pena y, aunque puedas ver todas las capacidades que él tiene, terminás aceptando que rotulen a tu hijo por su discapacidad, hasta esperás conseguir un certificado que te valga de comprobante, si es que eso sirve para que se reconozcan sus derechos.

Pensás: «Necesita amor, tratamientos, terapias —lo que sea que necesite—. El amor nuestro ya lo tiene, el resto lo iremos incorporando». Sabés que no será simple, pero en ese momento —pobre inocente— no te imaginás cuánto. Porque la sociedad, esta jodida sociedad, no te la va a hacer nada fácil. Sigue leyendo Esta jodida sociedad discapacitada

En mi maternidad no hay fines de semana

En mi maternidad no hay fines de semana, vacaciones ni feriados.

Tampoco hay un «lo dejo unas horas en otro lado, para tomarme un respiro».

No hay siestas, ni horas de descanso para recuperar el sueño perdido.

No hay paciencia infinita, aunque quisiera tenerla.

No hay soluciones rápidas ni fáciles, a pesar de lo que opinen los de afuera. Sigue leyendo En mi maternidad no hay fines de semana

Asperger y situaciones sociales: detrás del barranco

Cuando era chica existía una colección de libros llamada Elige tu propia aventura. Esta colección tenía la característica de que, a medida que se avanzaba en su lectura, iban apareciendo historias aleatorias, y uno tenía que elegir por cual camino seguir.

Para mí, las situaciones sociales —sobre todo las conversaciones— son como una gran historia en la cual nos enfrentamos, a cada paso, a diferentes aventuras aleatorias, con la característica de que muchas de esas aventuras no son elegidas, sino que son impuestas por los otros participantes.

Algo que me caracteriza es querer anticiparme a cualquier situación y que ninguna me sorprenda: siempre tengo preparada la respuesta para cada una de las múltiples situaciones aleatorias. Es como si quisiera memorizar el libro completo, solo que este tuviera más extensión que el Diccionario de la lengua española. Sigue leyendo Asperger y situaciones sociales: detrás del barranco

Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Estos días me crucé con varios intercambios referidos a la confusión entre el espectro del  autismo y la esquizofrenia. Sí, leyó bien: le juro que en pleno año 2017 se siguen confundiendo estos diagnósticos —no es que haya viajado en el tiempo, ni que lo haya alucinado—.

Diferencias entre autismo y esquizofrenia

No voy a explayarme en comparaciones técnicas entre un diagnóstico y el otro, para eso hay profesionales capacitados que podrían hacerlo mejor, como es el caso del doctor Orellana en Diferencias entre autismo y esquizofrenia. Solo me limitaré a señalar que en el último Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM V), el autismo no figura dentro de los síntomas de la esquizofrenia, ni a la inversa.

En estos intercambios, leí a profesionales defendiendo la supuesta relación del autismo con la psicosis.

Lo invito a observar la siguiente comparación:

  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada a la esquizofrenia en el DSM V? Diecisiete (17) veces.
  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada al espectro del autismo en el DSM V? Cero (0) veces.

Contundente, ¿no? Sigue leyendo Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Los cambios de rutina en el asperger adulto

Cuando un niño en el espectro autista sufre un cambio de rutina que le produce ansiedad, lo va a hacer saber, ya sea por cambios en su conducta o por medio de berrinches o crisis.

Cuando sos adulto seguís experimentando esa misma sensación ansiedad interna extrema, pero con la diferencia que de aprendiste a transitarla sin hacer una pataleta. Y en la edad adulta no solo cambia la forma de manifestarlo —o dejar de hacerlo— sino que también cambia la expectativa externa: No alcanza con que no te tires al piso a patalear y gritar; está la expectativa de que aprendas a atragantarte con tu ansiedad hasta que te acostumbres y te olvides de su existencia. Sigue leyendo Los cambios de rutina en el asperger adulto