Todas las entradas por Maternidad Atípica

Acerca de Maternidad Atípica

Analia: Madre atípica y neurodiversa. Activista y escribidora.

Típica familia atípica

Mi familia es la típica familia atípica,
de esas que bordean la línea de la normalidad,
sin diferenciar un carril del otro.
Somos ruidosos e inoportunos,
nos reímos de lo que otros entristecería,
y nos entristece lo que a otros divertiría.
En reuniones de adultos,
nos presentamos con y como niños,
aunque de niños, fuimos casi adultos.
Mal aprendimos lo que nos mal enseñaron,
y bien aprendimos lo que bien soñamos.
Nos gusta el sarcasmo e importunar
antes que aceptar lo que nos incomoda de los otros.
Sensibles, insensibles,
sutiles, torpes,
cuerdos, locos,
felices y superados;
contradictorios.
Mi familia es la típica familia atípica,
más de lo que parece
y menos de lo que la vida se merece.

Fuente y autoría: Maternidad Atipica – Por Analia Infante.
La bella imagen es creación de Leandro Lamas – Pintura.

Esta jodida sociedad discapacitada

 

Cuando tu hijo recibe un diagnóstico de los catalogados como «discapacidad», inmediatamente comprendés que tendrás todo un camino por recorrer, y que este va a estar influenciado por ese diagnóstico; pero sabés que por tu hijo cualquier esfuerzo vale la pena y, aunque puedas ver todas las capacidades que él tiene, terminás aceptando que rotulen a tu hijo por su discapacidad, hasta esperás conseguir un certificado que te valga de comprobante, si es que eso sirve para que se reconozcan sus derechos.

Pensás: «Necesita amor, tratamientos, terapias —lo que sea que necesite—. El amor nuestro ya lo tiene, el resto lo iremos incorporando». Sabés que no será simple, pero en ese momento —pobre inocente— no te imaginás cuánto. Porque la sociedad, esta jodida sociedad, no te la va a hacer nada fácil. Sigue leyendo Esta jodida sociedad discapacitada

En mi maternidad no hay fines de semana

En mi maternidad no hay fines de semana, vacaciones ni feriados.

Tampoco hay un «lo dejo unas horas en otro lado, para tomarme un respiro».

No hay siestas, ni horas de descanso para recuperar el sueño perdido.

No hay paciencia infinita, aunque quisiera tenerla.

No hay soluciones rápidas ni fáciles, a pesar de lo que opinen los de afuera. Sigue leyendo En mi maternidad no hay fines de semana

Asperger y situaciones sociales: Detrás del barranco

Cuando era chica existía una colección de libros llamada Elige tu propia aventura. Esta colección tenía la característica de que, a medida que se avanzaba en su lectura, iban apareciendo historias aleatorias, y uno tenía que elegir por cual camino seguir.

Para mí, las situaciones sociales —sobre todo las conversaciones— son como una gran historia en la cual nos enfrentamos, a cada paso, a diferentes aventuras aleatorias, con la característica de que muchas de esas aventuras no son elegidas, sino que son impuestas por los otros participantes.

Algo que me caracteriza es querer anticiparme a cualquier situación y que ninguna me sorprenda: siempre tengo preparada la respuesta para cada una de las múltiples situaciones aleatorias. Es como si quisiera memorizar el libro completo, solo que este tuviera más extensión que el Diccionario de la lengua española.

Entonces me preparo: repaso en mi cabeza cada posibilidad, cada ramificación, mis respuestas a cada una de ellas, las posibles respuestas del otro. Las repaso mientras cocino, las repaso mientras como, las repaso mientras lavo los platos, las repaso durante el día y las repaso durante la madrugada. Y si conversación implica algún tipo de negociación, tengo mi frase de cabecera:

«¿Quién necesita habilidades sociales, existiendo leyes?»

Las convencionalidades sociales son casi imposibles de comprender y anticipar, en cambio las leyes son simples y directas. Por eso, cuando tengo alguna reunión, me encargo de tener bien presentes argumentos basados en leyes. Para una simple reunión, me las aprendo, las llevo completas y las llevo resumidas. Incluso llevo una intimación, por si en el peor de los casos la termino necesitando. Todo eso me da la una sensación de control de las situaciones, lo cual ahuyenta la terrible ansiedad.

Nada del otro mundo… ¿no? Bueno, está bien, lo asumo: debo ser el único prototipo humano que sale con la mochila cargada de leyes e intimaciones, «por si las moscas».

La colección Elige tu propia aventura traía esta advertencia:

elige tu propia aventura advertencia - copia.jpg

Cuando expongo mis elecciones y le cuento a alguien los caminos que pienso seguir en determinada conversación, muchas veces estos son juzgados como potencialmente desastrosos. Pero ni con un cartel de advertencia gigante con luces de neón lograrían convencerme de que no diga algo que tengo planeado decir. Porque, en realidad, no me interesa que el resto sea más sutil en su forma de manifestarse, ni que me adviertan grandes catástrofes si me conduzco del modo que pienso hacerlo. Yo siempre  siento que estoy «pisteando como una campeona».

Si alguno le tocó discutir con un asperger, habrá notado nuestro «encantador» apasionamiento a la hora de defender nuestro punto de vista, y sabrá de qué estoy hablando.

Pero, les cuento algo:

A veces se encuentran personas que nos aceptan, aunque nos conduzcamos por las rutas más solitarias y sinuosas, porque les gusta ese paisaje. Siempre puede haber alguien que elija nuestras formas. Siempre puede haber una Thelma para una Louise.

Y les cuento otro secreto:

Los barrancos sociales tienen muy mala prensa, pero no siempre se sale mal parado de ellos. Algunas personas logran saltarlos, con movimientos de volante arriesgados, esos que muchos advierten que no se deberían hacer, porque son muy peligrosos.

A veces, al otro lado del tan temido barranco, no hay otra cosa que la continuación del camino. Tal vez sea uno aleatorio, por el que la gente prudente no suele conducir. Un camino complicado, un camino incomprendido, pero camino al fin.

Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Estos días me crucé con varios intercambios referidos a la confusión entre el espectro del  autismo y la esquizofrenia. Sí, leyó bien: le juro que en pleno año 2017 se siguen confundiendo estos diagnósticos —no es que haya viajado en el tiempo, ni que lo haya alucinado—.

Diferencias entre autismo y esquizofrenia

No voy a explayarme en comparaciones técnicas entre un diagnóstico y el otro, para eso hay profesionales capacitados que podrían hacerlo mejor, como es el caso del doctor Orellana en Diferencias entre autismo y esquizofrenia. Solo me limitaré a señalar que en el último Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM V), el autismo no figura dentro de los síntomas de la esquizofrenia, ni a la inversa.

En estos intercambios, leí a profesionales defendiendo la supuesta relación del autismo con la psicosis.

Lo invito a observar la siguiente comparación:

  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada a la esquizofrenia en el DSM V? Diecisiete (17) veces.
  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada al espectro del autismo en el DSM V? Cero (0) veces.

Contundente, ¿no? Sigue leyendo Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Los cambios de rutina en el asperger adulto

Cuando un niño en el espectro autista sufre un cambio de rutina que le produce ansiedad, lo va a hacer saber, ya sea por cambios en su conducta o por medio de berrinches o crisis.

Cuando sos adulto seguís experimentando esa misma sensación ansiedad interna extrema, pero con la diferencia que de aprendiste a transitarla sin hacer una pataleta. Y en la edad adulta no solo cambia la forma de manifestarlo —o dejar de hacerlo— sino que también cambia la expectativa externa: No alcanza con que no te tires al piso a patalear y gritar; está la expectativa de que aprendas a atragantarte con tu ansiedad hasta que te acostumbres y te olvides de su existencia. Sigue leyendo Los cambios de rutina en el asperger adulto

Pettinato: Tenemos Autismo, ¿y qué?

Señor Roberto Pettinato:

Le recomiendo sentarse y tener a mano un vaso de agua fresca que lo ayude a pasar el mal trago, porque lo que le voy a decir tal vez pueda resultarle muy fuerte, casi censurable: Soy una persona en el Espectro Autista que, para colmo, se atrevió a tener un hijo con la misma condición.

Si la taquicardia que le produjo mi declaración anterior se lo permite, lo invito a seguir leyendo:

Supongo, luego de sus declaraciones en las que compara la inclusión de un personaje con Autismo en un programa infantil con la inclusión de «asesinos» y «mafiosos», que le parecerá realmente escandalizador enterarse que las personas con Autismo somos parte de esta sociedad. Y no solo eso, ¡sino que además tenemos derechos! Lo cual, para usted, debe ser el colmo de la obscena diversidad, que nosotros los «raros» respiremos el mismo oxígeno que las personas como usted, los «normales». Sigue leyendo Pettinato: Tenemos Autismo, ¿y qué?

El Autismo y la dejada de pañales respetuosa

¿”Más rápido” significa “mejor”?

Hace un año y medio logramos un objetivo que parecía casi imposible: ¡la dejada de pañales!
No era algo que parecía imposible por falta de noción de los procesos fisiológicos, al contrario: eso estaba clarísimo. El problema era el cambio de rutina. Los papás de nenes en el Espectro del Autismo, saben lo difícil que es modificárselas , y más cuando se trata de un cambio material: pasar de pañal a inodoro y calzoncillo o bombacha.
Nuestro objetivo era hacerlo de manera respetuosa, es decir: convenciéndolo y no forzándolo. Aunque tengo que confesar que llegamos a dudar si realmente lograríamos hacerlo de ese modo.
He llegado a pensar si llegado a determinado punto en que no funcionara nada, no iba a terminar sacándole los pañales de una y acompañándolo en el proceso de angustia. Porque seamos honestos: todo el tiempo los padres hacemos cosas que no respetan su deseo, porque sabemos que son necesarias: cambiarles los pañales cuando no quieren, bañarlos si son bebés que no les gusta el agua, llevarlos al pediatra, sacarles sangre para hacerles análisis. Y es todo un arte saber diferenciar qué situaciones pueden seguirse trabajando, a reconocer cuando se está caminando en círculos… arte imposible de dominar al 100%.
Ya teníamos como experiencia cuando una profesional nos dijo que le sacáramos el chupete (el cual era su objeto de apego, al punto de que dormía con uno en la boca y otro en cada mano) así, sin más. Nosotros nos negamos, porque sabíamos que él canalizaba mucha ansiedad con ese objeto. Y así fue que, cuanto mucho dos meses más tarde, él decidió dejarlo solo, sin llantos y sin angustia: esperando sus tiempos.
Así que ese era nuestro objetivo: respetar sus tiempos.
Sigue leyendo El Autismo y la dejada de pañales respetuosa

Hoy, al igual que otros los 364 días del año, no es el día de la mujer

Hoy 9 de marzo, al igual que otros 364 días del año, no es el día de la mujer.
Hoy es un día más, de todos los que las mujeres estamos en desventaja de derechos.
Hoy es otro día, de todos los que las mujeres cobramos un sueldo devaluado a comparación de el que cobran los hombres, por el mismo trabajo realizado, y que, por más capacidades que tengamos, menos posibilidad tenemos de escalar posiciones. No, los puestos gerenciales no son para nosotras, que seguimos viendo como nuestros pares hombres avanzan sin límite, mientras a nosotras nos tocan las sobras.
Sigue leyendo Hoy, al igual que otros los 364 días del año, no es el día de la mujer

Los bebés que lloran ¿se portan mal?

Cuando mi hijo era bebé, una vecina me dijo que él era muy buenito, porque nunca lo escuchaba llorar.

Cuando llegué a mi casa y le conté a mi marido, me preguntó en tono de broma si la mandé a revisarse los oídos, ya que nuestro bebé por esa época lloraba gran parte del día, producto del reflujo y demás dolores gástricos, sumado a los desórdenes sensoriales. Sigue leyendo Los bebés que lloran ¿se portan mal?