Archivo de la etiqueta: CEA

Cómo ayudar a tu pareja no-asperger

¿Sos asperger y estás en pareja con un neurotípico? ¿Esta diferencia a veces te genera desconcierto ante muchas de sus actitudes? No pierdas la calma, esta nota te puede ayudar.

Primero que nada, intentemos no encasillar a tu pareja. Sí, él es neurotípico, pero no por eso hay que ponerle un techo. No nos apeguemos demasiado a las etiquetas porque, tal vez, con tu ayuda tu pareja pueda llegar a flexibilizar sus conductas extremadamente neurotípicas. Para eso, te tengo algunos consejos. Sigue leyendo Cómo ayudar a tu pareja no-asperger

Anuncios

Atypical. Mi asper-opinión

Atypical es una serie producida por Neflix basada en, por un lado, Sam, un joven de dieciocho años con una condición del espectro autista (EA) y los mismos conflictos que los jóvenes de esa edad —léase: sexo—; y por otro, sobre la dinámica familiar desplegada en torno a la condición de Sam.

Género

Aquí hay todo un debate. Desde mi óptica, la serie es dramática pero con grandes pinceladas de humor. Ahora bien, he notado que debido a su temática, el género termina dependiendo de la visión de quien la mira, y actuando como una especie de espejo. Es decir, hay personas que se pasan la serie llorando, otros que sienten que muestra todo lo negativo, y estamos los que nos divirtió y nos reímos en más de un momento —y debo confesar que no me sentí triste ningún momento, esa percepción me la perdí—.

Se viene el asper-comentario

Como mi interés —restringido— es la escritura, le voy a dar unos cuantos puntos a favor, gracias al guión. Es magistral el modo en que los guionistas nos ponen en tema. En un primer capítulo nos ofrecen, casi sin que lo notemos, un pantallazo de lo que es el autismo y sobre las vivencias de esta familia.

Habiendo tantas series que por mostrar la historia de sus personajes en un primer capítulo y poner al televidente en tema, fuerzan conversaciones traídas de los pelos, del tipo:

—Max, ¿te acuerdas que tu madre te gestó en una borrachera de una noche con un desconocido, se suicidó y te dejó huérfano; y que luego de mendigar diez años en las calles te abdujeron unos marcianos y dejaron en un bosque encantado? Bueno, justo se me vino ese recuerdo a la cabeza y te lo quería comentar, y todo en una misma frase —dijo C.J., el colectivero de la línea veinte, mientras le devolvía el vuelto del boleto a Max.

… Bueno, habiendo tantas series que cometen ese tipo de herejía, puedo decir que hablando sobre cómo está escrito el guión, me saco el sombrero ante Atypical. Sigue leyendo Atypical. Mi asper-opinión

Soy asperger y puedo hablar por mí misma

Estos días se habló mucho sobre el asperger en los medios, y más allá de que esto se haya generado por un episodio lamentable, y por la cantidad de información errónea que también circula, bienvenido sea.

Pero me llama poderosamente la atención todo lo que se llegó a hablar sobre nosotros, sin casi siquiera preguntarnos a los aludidos. Por ejemplo, leí una nota titulada algo así como «Asperger en primera persona: habla la madre de un…». Es decir, hasta cuando dicen tratar el tema en primera persona, lo hacen en tercera y, para colmo, te venden la nota como si esa fuera la voz de la propia persona asperger. Ahora resulta que, además, somos Muppets, que necesitamos que otros nos pongan voz.

Soy asperger y puedo hablar por mí misma. Puedo decir, por ejemplo, que la violencia no es innata en el asperger. De hecho, desde muy chica repudié la violencia hacia los animales. Pero, como somos parte de esta sociedad —la cual está cada vez más violenta—, como cualquier persona, algunos de nosotros pueden tener actitudes violentas. Pero eso es por ser humano y parte de esta sociedad, no por ser asperger.

Sobre el hecho acontecido sobre el niño que fue separado de su clase, por lo que manifiestan, no presentaba actitudes de intencionalidad violenta, sino crisis. Las crisis en el asperger siempre son disparadas por algo, por alguna situación —ya sea, cambio de rutina no anticipado, saturación sensorial, alguna sobre-exigencia—, y se resuelven trabajando sobre esa situación, para volverla más inclusiva hacia esa persona. Ser inclusivos no es tener a un chico en el aula y decirle: «Almoldate a cualquier costo, rompete en pedacitos para encajar». No, ser inclusivo es trabajar para que el lugar sea apto y ameno para todos, sobretodo, para el vulnerable.

También puedo decir al respecto, que un cambio de rutina como trasladarlo de clase, dudo que sea beneficioso. Al contrario, es lo más anti-terapéutico posible. ¿Que no se podía convivir con las crisis del niño? Hubieran trabajado sobre los detonantes. Incluir da trabajo, es incómodo para el resto, ¿para qué cambiar, si así nosotros—los normales— estamos bien? Mejor no hacer nada, y cuando la bomba explote, que el diferente se vaya. El festejo de las madres porque lograron segregar al niño que les molestaba, deja en claro la poca sensibilidad que han tenido como para esforzarse en incluirlo.

Soy asperger, y puedo decir que no sufro mi condición, que lo que sufro es la ignorancia ajena. No sufro, por ejemplo, no captar todos los gestos o las intenciones de las personas, si el otro es sincero y habla de frente. No sufro estar con otras personas, si estas no tienen prejuicios y son inclusivas, y respetan mis particularidades.

Soy asperger y puedo hablar por mí misma. No me endosen ni una voz que no es mía, ni una violencia que no me es innata, ni una realidad sufriente que no me representa.

Analía Infante

Derechos de autor y propiedad intelectual:

Test para medir su nivel de gilipollez hacia el autismo

El siguiente test está destinado a medir su nivel de gilipollez neto a la hora de abordar el tema del espectro del autismo, ya sea con algún familiar cercano, un amigo, o simplemente cuando opina sobre alguna noticia relacionada. Este fue desarrollado por los prestigiosos investigadores de la International Scientific Academy of Malisiuos Sarcastic Minds —vale, si sospecha que esto lo escribí en cinco minutos en el comedor de mi casa, está en lo cierto, pero no por eso es menos científico que otros test que andan circulando en Facebook—.

Test

A continuación se enumerará una serie de preguntas, y usted deberá seleccionar la que sea más acorde a su accionar. En cada ítem debe elegir solo una opción —vamos, que no hay que ser una lumbrera para saber cómo se completa un test—. Sigue leyendo Test para medir su nivel de gilipollez hacia el autismo

Educar para la diversidad

Estos días me preguntaron sobre cómo se podía abordar con los hijos el tema de su diversidad neurológica, en el momento en que otros niños empiezan a hacer comentarios al respecto. Debe haber estrategias terapéuticas para abordar este tema —de las cuales no estoy en conocimiento, ya que mi niño aún no se hace esas preguntas—, pero más allá de cómo enfrentemos este tema puntual, creo que ninguna estrategia funciona si, en lo cotidiano, no educamos para la diversidad. Sigue leyendo Educar para la diversidad

Típica familia atípica

Mi familia es la típica familia atípica,
de esas que bordean la línea de la normalidad,
sin diferenciar un carril del otro.
Somos ruidosos e inoportunos,
nos reímos de lo que otros entristecería,
y nos entristece lo que a otros divertiría.
En reuniones de adultos,
nos presentamos con y como niños,
aunque de niños, fuimos casi adultos.
Mal aprendimos lo que nos mal enseñaron,
y bien aprendimos lo que bien soñamos.
Nos gusta el sarcasmo e importunar
antes que aceptar lo que nos incomoda de los otros.
Sensibles, insensibles,
sutiles, torpes,
cuerdos, locos,
felices y superados;
contradictorios.
Mi familia es la típica familia atípica,
más de lo que parece
y menos de lo que la vida se merece.

Fuente y autoría: Maternidad Atipica – Por Analia Infante.
La bella imagen es creación de Leandro Lamas – Pintura.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Esta jodida sociedad discapacitada

 

Cuando tu hijo recibe un diagnóstico de los catalogados como «discapacidad», inmediatamente comprendés que tendrás todo un camino por recorrer, y que este va a estar influenciado por ese diagnóstico; pero sabés que por tu hijo cualquier esfuerzo vale la pena y, aunque puedas ver todas las capacidades que él tiene, terminás aceptando que rotulen a tu hijo por su discapacidad, hasta esperás conseguir un certificado que te valga de comprobante, si es que eso sirve para que se reconozcan sus derechos.

Pensás: «Necesita amor, tratamientos, terapias —lo que sea que necesite—. El amor nuestro ya lo tiene, el resto lo iremos incorporando». Sabés que no será simple, pero en ese momento —pobre inocente— no te imaginás cuánto. Porque la sociedad, esta jodida sociedad, no te la va a hacer nada fácil. Sigue leyendo Esta jodida sociedad discapacitada

Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Estos días me crucé con varios intercambios referidos a la confusión entre el espectro del  autismo y la esquizofrenia. Sí, leyó bien: le juro que en pleno año 2017 se siguen confundiendo estos diagnósticos —no es que haya viajado en el tiempo, ni que lo haya alucinado—.

Diferencias entre autismo y esquizofrenia

No voy a explayarme en comparaciones técnicas entre un diagnóstico y el otro, para eso hay profesionales capacitados que podrían hacerlo mejor, como es el caso del doctor Orellana en Diferencias entre autismo y esquizofrenia. Solo me limitaré a señalar que en el último Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM V), el autismo no figura dentro de los síntomas de la esquizofrenia, ni a la inversa.

En estos intercambios, leí a profesionales defendiendo la supuesta relación del autismo con la psicosis.

Lo invito a observar la siguiente comparación:

  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada a la esquizofrenia en el DSM V? Diecisiete (17) veces.
  • ¿Cuántas veces aparece la palabra «psicosis» asociada al espectro del autismo en el DSM V? Cero (0) veces.

Contundente, ¿no? Sigue leyendo Confusión entre autismo y esquizofrenia: por qué nos enoja tanto

Pettinato: Tenemos autismo, ¿y qué?

Señor Roberto Pettinato:

Le recomiendo sentarse y tener a mano un vaso de agua fresca que lo ayude a pasar el mal trago, porque lo que le voy a decir tal vez pueda resultarle muy fuerte, casi censurable: Soy una persona en el espectro autista que, para colmo, se atrevió a tener un hijo con la misma condición.

Si la taquicardia que le produjo mi declaración anterior se lo permite, lo invito a seguir leyendo:

Supongo, luego de sus declaraciones en las que compara la inclusión de un personaje con autismo en un programa infantil con la inclusión de «asesinos» y «mafiosos», que le parecerá realmente escandalizador enterarse que las personas con Autismo somos parte de esta sociedad. Y no solo eso, ¡sino que además tenemos derechos! Lo cual, para usted, debe ser el colmo de la obscena diversidad, que nosotros los «raros» respiremos el mismo oxígeno que las personas como usted, los «normales». Sigue leyendo Pettinato: Tenemos autismo, ¿y qué?

El autismo y la dejada de pañales respetuosa

¿”Más rápido” significa “mejor”?

Hace un año y medio logramos un objetivo que parecía casi imposible: ¡la dejada de pañales!
No era algo que parecía imposible por falta de noción de los procesos fisiológicos, al contrario: eso estaba clarísimo. El problema era el cambio de rutina. Los papás de nenes en el Espectro del Autismo, saben lo difícil que es modificárselas , y más cuando se trata de un cambio material: pasar de pañal a inodoro y calzoncillo o bombacha.
Nuestro objetivo era hacerlo de manera respetuosa, es decir: convenciéndolo y no forzándolo. Aunque tengo que confesar que llegamos a dudar si realmente lograríamos hacerlo de ese modo.
He llegado a pensar si llegado a determinado punto en que no funcionara nada, no iba a terminar sacándole los pañales de una y acompañándolo en el proceso de angustia. Porque seamos honestos: todo el tiempo los padres hacemos cosas que no respetan su deseo, porque sabemos que son necesarias: cambiarles los pañales cuando no quieren, bañarlos si son bebés que no les gusta el agua, llevarlos al pediatra, sacarles sangre para hacerles análisis. Y es todo un arte saber diferenciar qué situaciones pueden seguirse trabajando, a reconocer cuando se está caminando en círculos… arte imposible de dominar al 100%.
Ya teníamos como experiencia cuando una profesional nos dijo que le sacáramos el chupete (el cual era su objeto de apego, al punto de que dormía con uno en la boca y otro en cada mano) así, sin más. Nosotros nos negamos, porque sabíamos que él canalizaba mucha ansiedad con ese objeto. Y así fue que, cuanto mucho dos meses más tarde, él decidió dejarlo solo, sin llantos y sin angustia: esperando sus tiempos.
Así que ese era nuestro objetivo: respetar sus tiempos.
Sigue leyendo El autismo y la dejada de pañales respetuosa