Archivos Mensuales: diciembre 2016

El proyecto esposa – Graemme Simsion

el proyecto esposa.jpg Don Tillman es profesor de genética en una universidad, y además es asperger —aunque el autor juegue con la insinuación pero nunca lo defina, seguramente para ahorrarse alguna crítica sobre su modo de reflejarlo, que aunque lo hace muy bien, la crítica nunca falta—.

Don tiene problemas para reconocer emociones propias y ajenas. Por consecuencia, socializar no es lo suyo. Hace años descartó la posibilidad de tener pareja, hasta que una persona cercana lo convence de que podría ser un excelente marido.

Pero, ¿cómo llegar a tener esposa, si apenas logra tener alguna cita exitosa? Antes que nada, él es altamente racional, y piensa que tal vez mediante un sistema un poco más científico —como sería una encuesta meticulosamente pensada con sus correspondientes preguntas-trampa—, podría conseguir una mujer con la cual formar una buena pareja. Por supuesto, en cuestiones de amor, incluso para el más racional, nada puede cuantificarse ni cualificarse, y todo saldrá al revés de lo previsto. Sigue leyendo El proyecto esposa – Graemme Simsion

Las reglas de la crianza con apego… y otros prejuicios

reglas.jpg¿Es posible que criando respetuosamente, causemos traumas a nuestros hijos, por pequeños matices conceptuales? ¿Puede ser que la crianza sea una actividad tan reglada que no permita la más mínima variación?

Soy partidaria de la crianza con apego, y me encanta leer a profesionales que investigan sobre el apego seguro y sus beneficios. Pero hay algo en lo que voy a disentir con quienes conciben la crianza como una actividad de la que solo se sale airosa si se sigue a rajatabla ciertos conceptos: la crianza debe ser —ante todo— un acto de amor y propio razonamiento, no un acto de cumplimiento de acciones, como quien va tachando una lista de supermercado.

No soy entusiasta ni del cuento de papá Noel, ni de las mentiras. Pero nunca se me podría pasar por la cabeza que un niño quedaría traumado por enterarse la verdad sobre el mágico personaje. Los niños crecen, y estoy segura que si recuerdan la navidad como un mal momento, nada tiene que ver lo de papá Noel. Y si lo recuerdan como uno bueno, será por lo compartido en familia; con fantasía o no de por medio.

También se dice que a los hijos hay que elogiarles el esfuerzo y no el resultado, para que sientan que no estamos interesados solo por el éxito. Bien… Tal vez, en el momento en que nos traen ese hermoso dibujo que tanto los emociona, a algunos les salga hacer ese razonamiento y elogiarles el esfuerzo. Pues, a mí no. Yo me entusiasmo a más no poder y lo lleno de elogios, porque prefiero decirle lo que siento en el momento, como me surja, y no creo para nada que pueda causarle ningún trauma, si él que ve lo que le digo es auténtico. No tengo la menor duda de que ellos son más intuitivos de lo que creemos y se dan cuenta cuando sentimos realmente lo que les decimos y nuestra intención. Mi hijo tendrá objetivos exitistas, solo si yo lo crío exigiéndole logros, no si lo felicito por un dibujo.

Muchas madres dudan de su maternidad cuando, por un desliz, cometen uno esos pequeños «errores», y le dicen a su hijo: —¡Qué hermoso dibujo, Juancito! —, y no saben si inmediatamente deben salir corriendo a una psicóloga de turno para que le cure el terrible trauma que le acaban de endosar a su hijo; o cuando se dan cuenta que el año anterior les hicieron el cuento de los regalos de Navidad y ahora leyeron que el niño puede tomarlo como un engaño, y por poco quisieran que vinieran los hombres de negro a borrarle la memoria a su hijo y reparar su horrorosa mentira.

Y no digamos  si la madre que implementa uno de esos métodos es otra. Entonces directamente se puede llegar a hablar del trauma del niño casi como si fuera un niño deprivado….

¡Paremos un poquito la mano! Hay muchas formas de ser buenas madres, y las hubo en todos los tiempos. ¡Sí!, Juraría que incluso antes de que existieran los libros de crianza había buenas madres, y algunas felicitaban a sus hijos por su hermoso dibujo rupestre y otras por la dedicación que le había puesto —aunque, seguro que en esos tiempos, ya alguien también se metía a opinar sobre cómo debían criarlo—.

Podemos dar miles de ejemplos, en los que tomamos literalmente cada concepto y terminamos siendo más Gonzaliztas que González. Pero creo que la respuesta de la crianza respetuosa es mucho más simple que eso. Creo que la respuesta sobre cómo criar respetuosamente a nuestros hijos, tiene que ver con la intención que tienen nuestras acciones. Eso es lo que los formará como personas, y lo que recordarán con alegría o con dolor.

Aclaro: No es un crítica a la crianza con apego —ya que yo misma la implemento—, sino de los prejuicios que las propias madres terminamos formando en base conceptos, tomándolos como si estos fueran leyes inquebrantables.

Ahora me voy a decirle a mi hijo —por enésima vez en el día— que es el nene más lindo del mundo. Dudo que por eso crezca creyendo que lo superficial y lo estético es lo más importante. Él va a saber que para una mamá, su hijo siempre va a ser el más hermoso del universo, y que cuando se lo digo, es porque así lo siento.

¡LOS AUTORES DESCONOCIDOS TAMBIÉN TENEMOS DERECHOS!

Quienes me leen, saben quién soy, al menos como autora. Saben que escribo sobre maternidad, asperger, autismo, y sobre alergias alimentarias. Es decir, sobre los temas que me tocan de cerca.

También habrán notado que de mi página no saco ningún provecho económico promocionando ni recomendando ningún producto. No podría mezclar un relato en primera persona sobre crisis sensoriales destinado a  que los padres comprendan lo que viven sus hijos, con un ofrecimiento de «pañales colitas felices».

Intento dar lo mejor de mí —salga como me salga—, y con que sea leído y retribuido tal cual salió, es decir en palabras, me conformo.

También colaboro con otros medios y soy feliz de hacerlo. No puedo ser objetiva con mis textos, yo los parí. Así que el verlos reproducirse, crecer y viajar por el mundo, me llena el corazón. Solo pido una cosa a cambio: que se los reconozca como míos. Parece algo obvio, ¿no? Pero evidentemente no lo es.

Al parecer, los autores desconocidos carecemos de derechos. Cualquiera puede copiar y pegar nuestros textos sin mencionar a su autor o la fuente de donde lo extrajo. Parece que son las reglas del juego: el mismo medio que nos da voz, nos la ultraja.

Pero peor aún, es cuando en medios importantes, editoriales de diarios reconocidos, publican a nivel nacional un texto de un autor desconocido, despojandolo de su única ganancia: el reconocimiento.

Hace unos días descubrí que el diario «El Tiempo de Ecuador» en su revista «La Pluma» publicó como nota principal del día de la madre, un texto mío. Evidentemente el texto les gustó mucho, lo cual podría hincharme de orgullo, si no fuera por el hecho de que no mencionaron en toda la edición a quién pertenece el texto.

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Mi texto en la Revista “La Pluma” del 22/03/16, página 15. Para comprobarlo, ingresar aquí.

No es la primera vez que me pasa, pero este fue el más burdo robo de algo tan mío, que he tenido.

Es muy fácil llegar a mí a través de mis textos: con solo poner una estrofa en un buscador, puede accederse a mi página o a otras que me mencionan. Ese no es un proceso que las editoriales vayan a desconocer, así como el hecho de que todos los autores —por más desconocidos que seamos— tenemos derechos, y así y todo eligen abusar de ellos.

Si me leíste hasta acá y querés apoyarme en este reclamo, te invito a que twittees esta nota etiquetando tanto al diario como a la responsable editora de la revista: @eltiempocuenca  @Margaritatoral , o al menos la compartas.

¡Gracias por leerme y por su apoyo!

Analia Infante