No hay nada más natural que morirse…

 

cura-milagrosa Hay personas que, literalmente, están vivas gracias a la capacidad humana de desafiar la naturaleza. Yo y mi hijo, por ejemplo, somos parte de esa elite de “humanos contra-natura”.
Si por la naturaleza fuera, yo me habría muerto de diabetes hace ya varios años, y como si el mensaje no fuera claro, tendría que haber perdido mi embarazo por una enfermedad auto-imnune contra el feto, y como somos tan cabezas duras que nos aferramos a la vida, y utilizamos nuestros artilugios científicos para seguir vivos y, para colmo, traer descendencia con nuestros genes imperfectos, mi hijo tendría que haber muerto al mes de vida, si no fuera porque gracias a la ciencia, pudimos operarlo.

 La gente no se cansa de recomendarme tratamientos naturales como chupar la raíz de una radicheta que recibió luz lunar un día lunes, con la última luna llena de un año bisiesto, porque con ese “remedio natural” el tío del vecino de su abuelo se curó la diabetes, el parkinson, el autismo y además le hizo arrancar el auto que tenía el motor fundido.
Hay muchos prejuicios con los tratamientos no-naturales, y es común escuchar o leer opiniones al respecto de parte de personas que ni saben sobre la enfermedad, ni pueden contrastar su opinión con ningún método científico, y que promueven el sentimiento de culpabilidad por parte de quienes necesitan algún tratamiento más artificial que chupar una raíz. Hasta he leído que le decían a la madre de un niño internado con cetoacidosis, que era por falta de dulzura en su vida, y le recomendaban buscar otras opciones a la insulina (cuando es la única posibilidad que tiene ese niño de vivir). Como si esa madre tuviera poco, además debe sentirse culpable por la situación de su hijo, y por hacer lo necesario para que siga viviendo.
Sí, la naturaleza es extremadamente sabia, y perfeccionista, y justamente en su necesidad de depurar los genes de los seres vivos, es que “lo más natural” sería que a los que nos tocó ser defectuosos desapareciéramos para dejar avanzar sólo a los genes de calidad.
En la selva, los animales con genes más débiles no sobreviven, dejando lugar a la reproducción de los más fuertes, más rápidos, los que más presas pueden cazar, o los que más rápido pueden huir de su acechador.
Los humanos con genes imperfectos deberíamos morirnos, depurando la genética humana, pero resulta que algunos preferimos ir contra-natura, para seguir viviendo. Nos preguntamos porque cada vez hay enfermedades más raras… ¿Y qué esperamos? Si somos un cóctel de genes defectuosos que subsisten y se mezclan y combinan, a lo largo de varias generaciones.
Es cierto que hay que escuchar y cuidar la naturaleza, y si hay opciones naturales, aprovecharlas. Pero cuando esto no funciona, no está mal torcer un poquito (o mucho) su voluntad, para mejorar nuestra calidad de vida.
Perdón, si estamos estropeando los lindos genes humanos, y para colmo, hacerlo de manera no-natural. Solo somos personas tratando de sobrevivir.
Disculpen las molestias ocasionadas.

 

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