Mis 10 pasos para no reincidir en la “primericez” de ser primeriza

Hola, soy “Mamá Primeriza”, llevo 1880 días siéndolo, y como una ayuda para mí misma, para cuando la vida me de una segunda oportunidad de ser madre, fue que me escribí estos diez pasos para no reincidir en mi propia “primericez” :
1- Eso del amor a primera vista y el instinto desde el minuto cero, es algo que siempre le pasa a las demás. Yo voy a estar muerta de miedo preguntándome si estaré a la altura de ser la madre que ese bebé necesita y dudando si seré capaz de interpretar todas sus necesidades. Calma: es una persona nueva en mi vida, lo iré conociendo de a poco, y el instinto irá brotando a medida que nos conectemos, día a día, minuto a minuto.

2- Con el libro “Duérmete niño (que a nadie le importa si lloras)” que está archivado en la biblioteca, hacer algo útil. Por ejemplo: pedirle a mi marido que me haga un asadito y dárselo para avivar el fuego.
3- Vender la practi-cuna (la cual no me resultó nada práctica, ya que debía levantarme de la cama 800 veces por noche) y con ese dinero comprar una cuna de colecho.
4- Puerperio: para las demás tal vez sea una luna de miel, pero en el mío podía sentir las hormonas desplomándose por dentro, como si tuviera en mi interior un edificio viejo viniéndose abajo. No preocuparme: todo pasa. Pero hasta que pase, no viene mal tener una provisión de chocolates encanutada en algún recoveco de la casa.
5- Si creo que a mi hijo le pasa algo, significa que mi instinto está empezando a funcionar: confiar en ese instinto, mandar a los opinólogos de paseo y no dejar de consultar hasta que me den respuestas que me dejen tranquila.
6- Dormir, dormir y dormir, siempre que pueda. Nada de “aprovechar” a hacer cosas en la casa cuando el bebé se duerme. Las posibilidades de sueño escasean y valen oro, no malgastarlas en platos sucios.
7- Visitas: En horarios que no me compliquen la existencia, que no nos corten el sueño, y que por sobre todas las cosas, no despierten a mi bebé. Ya con el anterior fui muy primeriza en permitir que después de estar una hora durmiéndolo, vayan a tocarlo y lo despierten. Para este ya estoy entrenada, para cual rugbier tacklear a cuanta señora mayor se aproxime a mi bebé en horas de sueño.
8- Al que quiera hacer alguna apreciación no pedida sobre cómo debo criar a mi hijo, practicar respuestas como: -No te pedí tu opinión-, -No me interesa lo que pensás-, o –Creo que sos la peor madre del universo, así que tomo tus consejos para hacer exactamente lo contrario a lo que me decís-. Tal vez, si lo digo de ese modo tan “sutil”, entiendan la “indirecta” y me ahorren futuros momentos de amargura.
9- Buscar momentos de tranquilidad y exclusividad junto a mi marido y mi primer hijo. ¿De dónde se saca ese tiempo? -Ni idea, ¿que me preguntas a mi, si yo también soy primeriza? (me respondo a mi misma), pero ya algo inventaremos-.
10- Si no logro cumplir ninguno de los pasos anteriores y vuelvo a hacer todo exactamente como la primera vez: No importa, igual está bien. Ya hice todo de ese modo con mi primer hijo, cuando no sabía ni entendía nada de lo que realmente significaba ser madre, cuando no estaba preparada para lo que se venía, y así y todo me salió el niño más hermoso que podría haber imaginado, y sigo teniendo la familia que siempre soñé… Por algo fue que quise re-incidir, en esto de la maternidad.

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