¡Cuidado con la secta de la chancleta!

chancletazo De cuando era chica recuerdo el temor profundo de cometer algún error, o romper algo sin querer, porque sabía lo seguramente vendría después: la represalia física.
Algunos más, otros menos, la mayoría de los que tenemos cierta edad, nos criamos con golpes como respuesta a nuestros errores.
Muchos dicen: -a mí me criaron así, y salí bien-. Primero, que uno no es objetivo para decir si salió bien o no, eso debería evaluarlo otra persona. Y segundo, en caso de haber salido bien, no sería “gracias a los golpes”, sino “a pesar de los golpes”.
No es raro ver que por las redes sociales se aconseja el uso de cachetazos y chancletazos para poner a los niños “en su lugar”. Pero, ¿cuál será ese lugar? Que yo sepa se permitía que un ser humano golpee a otro, por creer que la primera persona tenía poder por sobre la segunda, en la época de la esclavitud, la cual en la actualidad es ilegal.
Seguramente nuestra mamá, esa que nos daba el cachetazo, el resto del tiempo era una madre dedicada y amorosa, pero su cultura le dictaba que la manera de educar era esa, a los bifes. Entonces, lo que nos hizo “salir bien”, probablemente no hayan sido los cachetazos, sino lo que pasaba el resto del tiempo, en el que no había ninguna represalia violenta, en el que habían besos y abrazos. Es fácil darse cuenta de eso: si criamos a un chico dándole cachetazos las 24 hs del día, y sin ninguna demostración de afecto, seguramente será un adulto muy traumado, y seguramente trasladará su trauma a la sociedad, de alguna manera (siempre hay excepciones). No hay que ser un genio ni psicólogo para darse cuenta de esto. Si criamos a un niño demostrándole afecto las 24 hs del día, y sin ningún golpe, es muy difícil que salga traumado por eso.
Antes no había la cantidad de información que hay ahora, y no se tenía acceso de debates de éste tipo. Pero hoy no tenemos excusas, hoy estamos informados, tenemos acceso a leer libros sobre cómo llevar delante de manera respetuosa los berrinches, sobre cómo afectan los “correctivos físicos” a un niño, internet está plagado de notas al respecto.
Además, más allá de todo libro, de cualquier información y opinión, y de la infancia que nos haya tocado vivir, hay algo que no voy a poder entender: ¿cómo se hace para pegarle a un hijo? Es algo que mi corazón no me permitiría nunca. Basta con solo mirar a mi hijo, para saber que quiero que nunca sufra un golpe, de ningún tipo, de parte de alguien a quien él quiere y en quien confía.
Solo me basta ver su carita para saber que nunca, nunca, repetiría con él la historia que me tocó vivir a mí.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Anuncios

2 comentarios en “¡Cuidado con la secta de la chancleta!

  1. Muy cierto! Ya está bien del “a mí me educaron así”. A mi no me castigaban físicamente en general, pero si que tengo una larga lista de cosas que creo que no se deben repetir. Es importante la revisión y crítica de nuestra propia educación y parece que muchos prefieren no hacerla…

    Le gusta a 1 persona

  2. A mi también me criaron así y jamás he permitido que ninguno de mis tesoros sea tocado, a veces siento que me rendiré, pero veo sus ojitos hermosos y soy incapaz de darles ni siquiera un chanclazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s